jueves, 22 de septiembre de 2011

Fellatio


Felación, Fellatio, Francés, mamada... Sexo Oral aplicado a los genitales masculinos con los labios, la lengua y el interior de la boca. Una delicia mutua si se hace bien y con deseo. 
En BDSM también se aplica a las situaciones morbosas en que un ser sumiso da ése tipo de caricias incluso a juguetes sexuales, generalmente de forma fálica, para mostrar su deseo y disponibilidad al Dominante, ya sea éste, masculino o femenino.

Es una práctica al alcance de todos y en la que generalmente, el instinto guía de forma adecuada, sin embargo porque es algo hacia lo que algunas personas sienten cierto grado de rechazo, (incomodidad, escrúpulos, malas experiencias anteriores, etc) creemos que es importante tratar de dar unas pautas aquí, con el fin de eliminar en lo posible ésas dificultades para quién las tenga. 
Gran parte de las personas que no logran disfrutar con ello o sienten repulsión para realizarlo, lo hacen porque no se sienten seguras de estar haciéndolo bien, y la frustración que ello les genera, les impide volver a intentarlo por miedo a fracasar.

Si se aprende a hacerlo bien, desaparecerá la inseguridad. Es un apartado de práctica sexual que tiene una importancia destacada en una relación BDSM, una forma de servicio que todo ser sumiso debe saber dar y siempre es mejor hacerlo con seguridad y disfrutando de ello, porque de ésa forma, el Dominante también lo disfrutará más.

Olvidar experiencias anteriores y empezar de cero con ilusión y ganas, a aprender a proporcionar ésas deliciosas y excitantes caricias es el primer paso; hay todo un mundo de sensaciones inigualables por descubrir. 

Para comenzar pensemos en a qué nos enfrentamos. Si se trata de un consolador o un pene artificial, es la actitud más que la técnica lo que contará, el vicio a través de la mirada, el ansia de excitar a la otra persona es lo que se ve, en cambio si el pene a servir es real, veamos de qué se trata. Una masa carnosa y delicada, la parte más sensible y erógena de un hombre, llena de terminaciones nerviosas que hemos de mimar para que jueguen a nuestro favor. 
No se debe olvidar que un Amo, también es un hombre, y que aunque toda su persona merece atenciones especiales, su sagrada polla será el premio más deseado, si se sabe tratar bien y provocar su deseo de usarte de todas las formas de que es capaz.

Mirar su polla como a una buena amiga, es un paso determinante, si la tratas bien, puede darte mucho placer.

Conocerla antes de nada, tocarla, entender sus tiempos, sus reacciones, acostumbrase a su textura, a su calor, a su olor… frotarte la cara contra ella... Pide a tu Dominante, si es posible, que te ayude a ganarte una foto para mirarla y desearla incluso cuando no puedas estar cerca de ella.

Adorarla, no hay nada más excitante y hermoso para un ser sumiso que adorar y desear la polla que le puede usar, y para el Dominante sentir ése deseo, ésa adoración. 

En realidad, ésta práctica no tiene mucha ciencia, aunque si requiere de paciencia; una buena mamada ha de ser larga, desesperadamente lenta en ocasiones y totalmente feroz y desenfrenada por momentos.

Ajustar la intensidad de cada tipo de caricias y realizar los cambios de ritmo oportunos es el quid de la cuestión. En una relación BDSM, el Dominante adiestrará en ésta disciplina a su ser sumiso mostrándole qué tipo de caricias le provocan más excitación, cómo mantenerla y qué hacer según sus preferencias según se acerque el momento de eyacular, de todas formas, algunas veces es más la observación en las reacciones del Dominante lo que te hará saber qué se debe hacer, en qué recrearse un poco más ése día y por que tipo de caricias pasar un poco más de largo en ése momento.

Así y todo hay una serie de cosas que se deben tener muy en cuenta para asegurarse de hacerlo bien:

Antes que nada, es importante encontrar un lugar donde, tanto Dominante como sometido puedan encontrarse tranquilos y relativamente seguros, para poder tomarse el tiempo necesario en hacerlo bien. Una mamada rápida puede ser excitante en determinados momentos, ya sabemos que el morbo de poder ser pillados “in fraganti” produce una excitación instantánea elevada, por el riesgo que supone una exposición así, y todas valen, ahí está la magia.

Por lo general, es algo para hacer gozar lentamente y para gozar haciéndola, ya que es una de las prácticas con las que se puede satisfacer más habitualmente al Dominante, no se necesitan juguetes, se puede practicar casi en cualquier lugar, siempre que se encuentre la intimidad necesaria para poder mostrarse relajado y excitado sin problemas, porque todo el “material necesario” lo llevamos siempre con nosotros.

Algo de suma importancia es también que tan pronto como se tome confianza, se pueda preguntar sin problemas ni vergüenza el tipo de caricias que más agradan, las que desagradan o las que proporcionan un placer especial. Es un error creer que todos los hombres son iguales en eso, más si son Amos, cada cuál puede buscar diferentes cosas para poder alargar la duración o la calidad de la felación, pero incluso tratándose del mismo Amo, no siempre tienen todas porque ser iguales.

Casi más importante que la técnica en si, es la actitud, un ser sumiso “DEBE” adorar el pene de su Amo, mostrar siempre reverencia, un deseo infinito por él, ya en la postura de sumisión más común de espera: arrodillado, se aprecia ésa actitud de admiración y deseo por él. La cara del sometido queda a la altura de la ingle del Dominante. La actitud sumisa, por lo general, impide mirar a los ojos al Dominante, pero en cambio sí permite e incluso se fomenta la mirada deseosa hacia los genitales del Dominante, lo que indica un claro signo de disponibilidad sumisa para ser usado y la predisposición para ponerle erecto de la forma que él indique.

Para realizar una buena felación, no han de intervenir solo la boca o la lengua, comenzar acariciando con las manos, estirando suavemente la piel y chupeteando con pequeños toques de lengua tanto el tronco (desde la base) como el glande, hará que la polla comience a endurecerse poco a poco. Acariciar o lamer los testículos también es conveniente para que la sangre fluya en mayor cantidad y los músculos comiencen a tensarse. 

Es importante que, por mucho tiempo que lleve, (poner erecta una polla, sobre todo de un Amo, que suelen tener más control sobre ello, no es fácil, hay que mantener ésa erección luego y al final, buscar la explosión inevitable de su excitación en forma de chorros de semen) que el ánimo no decaiga, ni la postura por incómoda que sea, ni el cansancio ni cualquier otra dificultad que se presente, nos puede desviar del objetivo principal : el placer más exquisito del Amo, y en el premio que se puede alcanzar, (su leche) debería ser más que suficiente para esmerarse y luchar por lograrlo.

Estás con tu Amo, depende de la forma en que te haya adiestrado, puedes insinuar, pedir y tomar la iniciativa, o por el contrario, esperar a que el lo ordene, eso en realidad es lo de menos, puesto que el ser sumiso, obtiene su placer de servir a su Dominante.

Puede estar sentado relajadamente leyendo un periódico, tendido sobre la cama, comiendo, dormido y haber dado órdenes especificas para ser despertado así ... siempre es un buen momento si hay ganas. 
Generalmente el ser sumiso se arrodilla entre las piernas del Dominante y comienza por mostrar su deseo ya sea mirando la zona genital, frotando su rostro contra ella, o suplicando a su Dominante que le permita darle placer oral.

Hay caricias muy excitantes incluso antes de encontrarse con la carne cálida del pene, el roce de las uñas sobre la zona de los muslos y la ingle, abarcarla con los labios sobre la tela del pantalón o la ropa interior... toda vale para comenzar y ten por seguro que a tu Amo le gustarán esos preliminares. 

Vamos, palpa en busca de su polla, si has sabido transmitir el deseo que sientes por ella, probablemente ya estará caliente y empezando a endurecerse. Tómala con cuidado entre tus dedos, pero a la vez sin miedo, con firmeza, siéntela, cualquier movimiento por leve que sea, es una buena señal.
Libérala tanto como puedas, deja también los huevos al alcance de tu boca y manos, mírala, conócela y haz que ella te reconozca a ti.

Cuando la tengas a la vista, acaríciala y bésala, mírala... ¿va poniéndose en situación? Entonces vas bien, si no es así no desesperes, coge los testículos con una mano y la polla con la otra, apriétala un poco y empuja hacia abajo con suavidad, hacia la base, mira a tu Amo, relámete, mójalos bien, que tus labios estén preparados para dejarla resbalar entre ellos, saca la lengua y disponte a lamerla bien.

Trata de no taparla con la cabeza o el cabello, a tu Amo le gustará ver cómo la chupas, la visión también forma parte del placer, incrementa las sensaciones y dispara la mente provocando excitación. 
Abre la boca un poco para hacerle desear, puedes jugar a atormentarle, a incrementar el deseo dando pequeños chupetones, lamidas breves y rápidas. Respira sobre ella, llénala del calor de tu boca, una vez húmeda la polla, si te fijas al soplar un poco sobre ella, a veces hasta la ves estremecerse... abrígala entonces con tu boca, dale calor, pósala sobre la lengua, forra tus dientes con los labios para no hacerle daño con el roce, y deja que entre en tu boca. 

Una vez dentro, puedes jugar con ella moviéndola hacia tu paladar, rodeándola con tu lengua, acariciándole la punta con la punta de tu lengua... apriétala con tus labios, que le cueste salir, pero ve sacándola poco a poco de tu boca, fóllate la boca un par de minutos, sácale, lame, vuelve a follarte un poco más rápido, así, ve cambiando de caricias y movimientos, detente un poco más en los que observes que el Amo está mas excitado y algo menos en los demás, pero no te canses de darle de todo tipo.

Ahora lámela desde la base mientras acaricias los testículos, puedes agacharte y lamerlos también mientras masturbas suavemente la polla, no te entretengas demasiado en un solo tipo de caricias, sobre todo cuando todavía no la veas al máximo de su excitación y dureza. 
Has de jugar con los tiempos y todo tipo de caricias; las manos, la boca, la lengua... frotarte contra ella, chupar, lamer... enloquece y haz enloquecer a tu Amo. Lame desde la base despacito, con la lengua plana, como si fuera un exquisito helado de tu sabor favorito, luego puedes ir intercambiando la postura de la cabeza, sin taparla nunca, de lado, iniciando un simulacro de mordisco que seguro le hará estremecerse, descubriendo el glande y pasando la punta de la lengua por dentro del pliegue lentamente pero apretándola bien contra ésa carne tan sensible que ha de ir recubierta para protegerse...

Procura tener siempre la polla bien mojada entre tus manos, que se deslice bien, ya sea con tu saliva o con ése delicioso néctar que produce cuando se excita, el líquido pre-seminal, una polla excitada y brillante, húmeda es siempre más apetitosa.

Mientras lames y chupas la polla, el Dominante puede marcar el ritmo que desea de diversas formas; cogiendo tu nuca o el pelo y ayudándote, moviendo la pelvis, incluso con sus gemidos, procura no perder ninguna de ésas señales de vista.

Un paso más. Tras los testículos, (que ya habrán sido lamidos y chupados, incluso metidos en la boca para mecerlos con la lengua, etc) hay un espacio, una linea que lleva de éstos al ano, es una parte muy sensible en el hombre, y que por desconocimiento, muchas veces se pasa por alto, no cometas ése error, incluso acariciar levemente el ano es algo que excita mucho o que puede ayudar a mantener ésa excitación, de hecho, es el mejor lugar para provocar o prolongar una erección.

Bien, a estas alturas la sagrada polla del Dominante ha de estar totalmente dura y en su plenitud, él impaciente así que es el momento de hacer crecer todas las sensaciones buscando el premio, es decir, la leche. NO prolongues demasiado el momento, mírale y sabrás cuando ya no puede más, no trates de llevar las cosas demasiado lejos o puedes causarle una frustración que acabe con todo de manera apresurada. 
Jugar es bueno, pero como todo lo bueno, si te pasas, deja de tener ése punto de morbo que nunca debe faltar. De todas formas tampoco te desanimes si las cosas se os van de las manos alguna vez, a mamar se aprende mamando y observando las diferentes reacciones es cómo acabarás por saber cuando es el momento indicado de cambiar de ritmo, velocidad o de ponerte a rogar ésa leche que has luchado por ganarte.

La ultima lamida con la polla fuera de la boca debe ser larga, desde la base, pero si bien antes retirabas la lengua para volver desde la base, ahora detente en la cima, lame con la punta de la lengua, abárcala y juega a meter la lengua en el agujerito por el que tiene que salir tu premio, puedes taparlo, tratar de que se abra... 

Es el momento de enterrar la polla en la boca hasta la garganta si es así como al Amo le gusta descargarse, algunos toques de la lengua dentro de la boca y sobre todo tu mirada suplicante, harán el resto. 

Si el Amo es de los que gustan de adornarte con su leche el rostro o el cuerpo, será mejor que recorras con tu lengua el borde del capullo, que incites a la leche a salir con pequeñas caricias húmedas en la parte que queda frente a tu cara, ésa línea del prepucio es tan o más sensible que la que lleva al ano, y en ése punto debes incidir presionando con tu lengua. 

Al mismo tiempo hay un indicativo que no falla, por eso el uso de las manos es importante, justo antes de que la leche salga, los testículos se sienten llenos, se endurecen, se calientan y al tocarlos se notan a punto de explotar, asegúrate y búscala, lucha por ella. 
Aprieta un poco la polla, es posible que con eso y un par de lamidas estratégicas lo consigas ya, sino sigue un poco más, muestra tu deseo, tu necesidad de sentir esa leche sobre o dentro de ti, lame con más vicio, chupa el capullo algo desesperada ya pero con cuidado de no hacerle daño, ahora entiérrala en tu boca tanto como puedas, no tengas miedo, como ya explicamos en el Articulo de Garganta Profunda, no te ahogarás. 
Tampoco insistas si no has conseguido clavarla en tu garganta y respirar a la vez, un amago de vómito puede mandarlo todo al traste, pero tampoco te preocupes, puedes ayudarte de las manos si la polla es demasiado grande o si no has logrado todavía “tragarla” sintiéndote cómoda y relajada, si haces una boca con tu mano de forma que la polla se sienta arropada, también servirá, y mientras la punta y parte del tronco en tu boca tentándola a explotar entre tus labios... escucha gemir a tu Amo, acompáñale en ése viaje al placer, fóllate la boca suave pero cada vez mas rápido, si él te frena, frena el ritmo un poco, pero no pares de lamer y suplicar con la mirada y todo tu lenguaje corporal, muévete para él, a estas alturas él ya no puede evitar empujar con sus caderas, toma solo el capullo entre tus labios y da una buena chupada sobre el agujero, muchas veces, la leche empieza a salir así, otras saldrá en forma de potentes chorros, tanto si es una corrida tranquila como si es desesperada, prepárate para recibirla como se merece. 

Si te gusta recibirla en la boca y el Amo te regala ése placer, ábrela bien, saca la lengua un poco, aléjate unos cm para verla llegar y no atragantarte con el chorro si es muy potente y no cierres la boca, deja que se llene con las siguientes oleadas, no te apresures en tragarla, mantenerla en la boca, sobre la lengua un tiempo, hará que la degustes mejor, retenla y muéstrala orgullosa y feliz de habértela ganado.

Si el Amo decide regar con ella tu cuerpo, recíbela en actitud sumisa, deja que termine y pide permiso para buscarla luego con tus manos y tu lengua de donde sea que haya ido a parar con la reverencia debida; “Siempre” es una pena desperdiciarla.

Si estás actuando como animal, lo mas probable es que hayas de recogerla en algún recipiente del que deberás beberla después. No importa cómo, siempre es una de las más grandiosas demostraciones de placer del Amo, y por tanto, el mayor premio que puedes recibir de él.

Por último, jamás olvides limpiar bien, con todo el cariño, mimándola, la polla que sabe hacerte tan feliz de ser lo que eres y de poder servirla de cualquier forma que sea, y agradece al Dominante haberte usado así y sobre todo, haberte concedido el premio de su leche.

Una nota para Dominantes; en una práctica que requiere una cierta paciencia en cuanto a que la sumisa aprenda a hacerla con la debida suavidad y a su gusto, si es de los que les gusta empujar, sobre todo al final, tómese el tiempo que sea preciso para ir acostumbrando a la sumisa a hacerlo así, pocas cosas hay que más asusten y hagan sentirse mal a la sumisa, que el bochorno que le produce acabar vomitando y creyendo que jamás será capaz de aprender a satisfacerle así.

Calma y práctica, todo llegará, la recompensa para el Amo merece la pena, porque se si aprende a hacerlo bien, es una práctica que a la sumisa cada día le gusta más dar, sin importarle el tiempo que haya de dedicarle para el placer del Amo.



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