miércoles, 29 de septiembre de 2010

Vintage

El término pornografía procede del griego ‘porne’ (prostituta) y ‘graphía’ (descripción). Y era utilizado en tiempos pasados para la definir “la imagen visual de una prostituta o un acto de prostitución”. Siempre tomando como referencia a una mujer como objeto de satisfacción para un hombre.
A lo largo de la historia del hombre, el término pornografía ha sufrido muchas variaciones, y en la actualidad hay tantas y contradictorias definiciones, según sea el propósito de su descripción, la cual puede ir desde su exaltación y culto, hasta su rechazo y satanización.
Modernamente, se entiende por pornografía a “todo material comercial de carácter explícitamente sexual, cuyo objetivo es provocar excitación”, o bien, “un conjunto de materiales que muestran órganos genitales o actos sexuales reales o simulados, que se exhiben y/o contemplan con una determinada actitud que, normalmente, tiene por objeto la masturbación o, al menos, la excitación de quien busca este tipo de materiales”.
La pornografía se manifiesta principalmente a través de tres medios: la literatura, el cine y la fotografía, aunque también admite representaciones a través de otros medios como la escultura, la pintura y el cómic. Todos ellos prácticamente rebasados con la aparición del Internet, en la década de los noventa.
La pornografía involucra libros, revistas, vídeos y accesorios, y se ha convertido, de la década de los setenta a la fecha, en una lucrativa y poderosa industria que, tan sólo en los Estados Unidos, llega a producir entre 12 y 15 billones de dólares anuales, según cifras calculadas el año 2003.
Un poco de historia:
El cine porno se expandió ampliamente en la época del cine mudo de los años 1920, siendo proyectadas habitualmente en burdeles. Convertidas en ilegales en poco tiempo, las películas para adultos, también llamadas películas azules, fueron producidas clandestinamente por aficionados durante mucho tiempo a partir de los años 1940. El procesado de las películas consumía un tiempo y recursos considerables, con individuos usando sus bañeras para lavar la película cuando las instalaciones de procesado (a menudo ligadas al crimen organizado) no estaban disponibles. A partir de ahí, las cintas circulaban de forma privada entre propietarios, bajo pena de prisión en caso de ser descubierto viendo una de estas proyecciones o simplemente teniéndola en posesión.
La posguerra vio avances que estimularon el crecimiento de este mercado. Los desarrollos tecnológicos, en especial la introducción de los nuevos formatos de 8mm y super-8, resultaron en una difusión del cine aficionado, y consecuentemente aparecieron emprendedores para proveer el mercado. En Gran Bretaña, las producciones de Harrison Marks eran "softcore", pero consideradas subidas de tono en los años 1950. En Europa, las películas eran más explícitas. Lasse Braun fue un pionero en las producciones a color de calidad, las cuales fueron distribuidas inicialmente gracias a los privilegios diplomático de su padre.













Si quieren conocer mas les dejo un reportaje muy bueno:
http://www.showdelatiatula.com/2010/09/reportaje-historia-del-porno-gay-por-willy-medina/

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